Macri y su helicóptero, tres lecciones en comunicación

Horas atrás, el presidente de Argentina, Mauricio Macri, levantó a su hija del jardín (llegó vía terrestre) y la llevó con él a bordo de un helicóptero oficial valuado en diez millones de dólares. Es decir, llegó en auto y se fueron en helicóptero. Los medios se quedaron con una imagen y es la misma que quedó en la mente de muchos argentinos; el presidente usando un helicóptero para ir a buscar a su hija al jardín de infantes. Este hecho dejó mucha tela para cortar y aquí la tela que nos interesa es la comunicación. Para eso, repasaré tres lecciones que este episodio nos deja.

El principio de cercanía

Argentina vive tiempos convulsionados. Una persona compra algo y en realidad, puede que no sepa su precio porque este habrá variado en algunas semanas. Muchas tarifas públicas han aumentado más allá de lo que miles de argentinos pueden sorportar. La pobreza y la inflación no dan tregua y la pérdida de salario real es tangible. En ese contexto, Macri decide que quiere ir a buscar a su hija al jardín en helicóptero, igual que Axe en la serie, Billions. Si no ha visto la serie, su título ya le da una interesante pista sobre el argumento. A la hora de comunicar y de presentar en público, las personas no se identifican con la perfección, ni con la corrección total, se identifican con quien perciben similar a ellos. En momentos en el cual el presidente está cercado, es difícil pensar en una jugada pública peor que ir a buscar a su hija en helicóptero. Literalmente, se alejó volando.

Hay algo más importante que la intención

A veces, es más importante lo que se entiende que lo que se dice. Según reportes de prensa, el presidente Macri decidió ir a buscar a su hija por este medio de transporte para poder cumplir luego con otros compromisos oficiales. Nadie va a recordar la explicación, todo el mundo recordará la foto del helicóptero, un medio de transporte nunca asociado al buen desempeño de un presidente en la República Argentina. La decodificación es muy sencilla; en tiempos malos, el presidente vive en otro mundo. No importa la explicación, no importa lo que hayan hecho otros; los argentinos decodifican algo diferente a lo que -quizás- intentó decir el presidente. No fue un gobernante apurado por llegar a un acto, fue un presidente usando el helicóptero oficial como un Uber. De nuevo, es más importante lo que se entiende que lo que se dice.

Todo hecho es político

El humor de los argentinos no es el mejor y tienen motivos para estar preocupados. En este contexto más que en cualquier otro, un acto presidencial es siempre una señal. Presumiblemente Macri y sus asesores olvidaron este aspecto de la comunicación y pensaron que podían apartarse de la regla. Al fin y al cabo, como escribió Simon Sinek, “los líderes comen al final”.

En conclusión: principio de cercanía, puede ser más importante lo que se entiende que lo que se dice y tener en cuenta que todo hecho es político cuando uno es presidente. Tres lecciones de comunicación que deja el presidente Macri.

Para más consejos sobre comunicación pública, te aconsejo ver cómo Elon Musk, CEO de Tesla perdió una cifra millonaria por contestar una pregunta de manera impulsiva.

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